Relajación Muscular

La relajación es un estado de hipo-activación (baja activación) generado por diversas técnicas. Son muchos los efectos fisiológicos que se producen al relajarnos.

Efectos beneficiosos de la relajación

  • Disminución de la tensión muscular.
  • Disminución de la frecuencia e intensidad del ritmo cardíaco.
  • Disminución de la activación simpática general.
  • Disminución en los niveles de secreción de adrenalina y noradrenalina.
  • Disminución del consumo de oxígeno.
  • Aumento de la vasodilatación arterial, que hace que haya más riego periférico y mayor oxigenación de las células.
  • Cambios en la respiración: Disminución de la frecuencia y aumento en la intensidad y regularidad en la respiración.
  • Disminución del metabolismo basal.
  • Disminución del colesterol.
  • Incremento en el nivel de leucocitos, por lo que mejora el sistema inmunológico.
  • Incremento de los ritmos «alfa» cerebrales, que hace que estemos más tranquilos.
  • Nos hace sentirnos mejor, más felices y con menos ansiedad.

    Algunos de los beneficios son a corto plazo, como el sentirse tranquilo o la disminución de la ansiedad. No obstante, para conseguir otros efectos más duraderos se debería practicar la relajación todos los días. Es importante que la relajación se convierta en un hábito, por lo que te recomendamos que la practiques diariamente.

Antes de empezar con la práctica, debes tener en cuenta una serie de aspectos generales que serán importantes para que la relajación sea exitosa.

Consideraciones generales de la relajación.

  • La relajación se aprende de forma progresiva, en función del tiempo que dediques a practicarla y a la calidad de la misma.
  • Para conseguir relajarte es necesario que te dejes llevar, permitiendo el desarrollo de las sensaciones corporales sin tener temor.
  • No debes tener miedo de perder el control de ti mismo ni de que vayas a hacer algo en contra de tu voluntad (esto son mitos, no es real).
  • El objetivo no es conseguir grandes ganancias sino ir avanzando de forma progresiva, mejorando la relajación día a día.
  • Debes adoptar una postura cómoda y reducir los estímulos que puedan molestarte (ruidos, ropas apretadas, luces, etc.).
  • Tienes que tener los ojos cerrados para no distraerte con otros estímulos.

    Una vez analizadas las mejores condiciones para hacer la relajación, es el momento de aprender y practicar la técnica.

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