Uso inadecuado de internet y video-juegos y problemas de conducta

Introducción. Paralelamente al rápido crecimiento del acceso a las nuevas tecnologías (NT) aumenta el uso problemático que se hace de las mismas, especialmente entre los niños y adolescentes. A pesar de que la investigación en este campo está creciendo, los estudios realizados se desarrollan fundamentalmente en comunidad, y no se sabe qué características se asocian al uso problemático de NT (UPNT) en muestras que demandan asistencia clínica. Por ello, el objetivo de este estudio es analizar la relación entre uso problemático de los videojuegos (UPV) e Internet (UPI) y los rasgos de personalidad y problemas de conducta en una muestra clínica de niños y adolescentes.

Metodología. Participaron 88 pacientes que acudieron a la consulta de psicología clínica de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USM IJ) del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS). Se tomaron datos procedentes tanto de autoinformes como de escalas de calificación cumplimentadas por los padres.

Resultados. El 31,8% de los participantes presentan UPI y el 18,2% presenta UPV. Se encuentra que los niños y adolescentes que muestran UPNT, presentan menores niveles de Apertura, Responsabilidad y Amabilidad y mayor Inestabilidad Emocional, mayor Impulsividad global y mayores Problemas de Conducta Externalizantes, Problemas de atención y de pensamiento.

Conclusiones. El UPNT es un problema que emerge como entidad de importancia en la clínica infanto-juvenil, y cuyo alcance es necesario conocer en las unidades asistenciales infanto-juveniles. Además, conocer el perfil psicopatológico de niños y adolescentes con UPNT permitirá realizar intervenciones diferenciales y más específicas.

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Consecuencias del Suicidio en los familiares y amigos

La pérdida de un ser querido nunca es fácil, pero la pérdida de un familiar o amigo por un suicidio podría ser incluso más devastador, y lleva a que el riesgo de sufrir problemas mentales y físicos sea más alto, sugieren las últimas investigaciones.

Las personas que han pasado por el suicidio de un familiar son más propensas a desarrollar un trastorno de estrés postraumático (TEPT), depresión, ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo. Los cónyuges que sobreviven también tienen un riesgo más alto de suicidarse ellos mismos, según el estudio.

Según refiere la investigadora principal de la investigación, Annette Erlangsen, del Instituto Danés de Investigación para la Prevención del Suicidio del Centro de Salud Mental de Copenhague, “Perder a un ser querido por un suicido es una de las experiencias más angustiantes y estigmatizantes y es algo de lo que la gente no habla”. “Los familiares y amigos suelen sentirse aislados, ya que el suicidio es un tema tabú y no se suele hablar de ello». Es importante afrontar la pérdida, y eso en parte conlleva que se hable con otros sobre el tema”.

Aunque el estudio no fue diseñado para demostrar una relación de causalidad, los investigadores también encontraron que los que perdieron un cónyuge por suicidio eran más propensos a desarrollar problemas físicos, incluyendo cirrosis hepática, problemas para dormir, cáncer y hernia discal en la espalda.

Esta investigación señala una vez más lo importante de realizar intervenciones  psicológicas adecuadas para apoyar a las personas que han experimentado pérdidas de seres queridos por suicidio.

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Evaluación del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

Fundamentos: Para realizar un adecuado diagnóstico diferencial del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se hace necesario añadir a la evaluación de las variables conductuales que se realiza a padres y profesores, la evaluación de variables cognitivas como la atención, la impulsividad y el control inhibitorio. Los objetivos de nuestra investigación fueron: a) realizar un diagnóstico más certero del TDAH, eliminando los falsos positivos, mediante instrumentos estandarizados de evaluación b) analizar las discrepancias existentes entre la información proporcionada por los padres y la proporcionada por los profesores; y c) determinar la eficacia que tiene una sencilla prueba de control inhibitorio en el diagnóstico diferencial del TDAH.

Métodos: La muestra inicial de nuestro estudio estuvo compuesta por 80 pacientes, derivados a la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de Algeciras por posible diagnóstico de TDAH. A cada uno de los menores se le administró un protocolo de evaluación del TDAH en formato individual.

Resultados: La tasa de prevalencia del TDAH disminuyó a medida que se utilizaron instrumentos de evaluación estandarizados. Además, se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los padres y los profesores en variables como “agresividad” (p≤0,0001), “déficit en el rendimiento académico” (p≤0,0001) “atención-hiperactividad” (p≤0,0001) y “ansiedad” (p≤0,004). Por último, se demostró la existencia de correlaciones estadísticamente significativas entre la prueba del robot y las variables “impulsividad” (p≤0,001) e “ineficiencia” (p≤0,04).

Conclusiones: Se considera conveniente la realización del diagnóstico de TDAH desde una perspectiva multi-metodológica y multidisciplinar, utilizando diferentes procedimientos de evaluación  y analizando las distintas fuentes de información.

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SI al tratamiento farmacológico para la depresión, ¡¡CUANDO SEA NECESARIO!!

Irving Kirsch en su libro: The Emperor’s New Drugs: Exploding the Antidepressant Myth (Los fármacos nuevos del emperador: destruyendo el mito de los antidepresivos), describe sus quince años de investigación a través de los que ha tratado de responder a una cuestión fundamental: ¿los antidepresivos realmente funcionan?

Su línea de investigación se centró inicialmente en el análisis del efecto de los placebos. Tras revisar, en 1995, 38 ensayos clínicos publicados en revistas científicas, donde se comparaba el efecto de los antidepresivos frente a placebos o el efecto de la psicoterapia frente a la ausencia de tratamiento en la depresión, sus resultados mostraron una mejoría de todos los pacientes, incluso en aquellos casos en los que no habían recibido ningún tipo de intervención. No obstante, encontró que los placebos resultaron ser tres veces más eficaces que la ausencia de tratamiento, cuestión que no le sorprendió especialmente. Lo que sí captó su interés fue el hecho de que los antidepresivos «sólo eran un poco mejores» que los placebos, que alcanzaban un nivel de eficacia del 75%. A partir de ahí, Kirsch comenzó su línea de investigación, para hacerla más robusta, completa y estandarizada, incluyendo los ensayos controlados que las compañías farmacéuticas (que son las que patrocinan este tipo de estudios sobre eficacia de los psicofármacos) no llegaban a publicar, a los que accedió gracias a la Ley de Libertad de Información que impera en el Reino Unido. De esta manera, consiguió acceder a los datos de un total de 46 estudios controlados, lo que demostró que el nivel de eficacia de los placebos era todavía superior con relación al primer hallazgo: los placebos alcanzaron un nivel de eficacia del 82% respecto a los antidepresivos en el tratamiento de la depresión, diferencia que no era clínicamente significativa.

A pesar de esta revolucionaria y esclarecedora conclusión, seguimos inmersos en un modelo de atención en salud mental excesivamente medicalizado. Esta visión biologicista y simplista de la enfermedad mental, que la investigación de Irving Kirsch pone en entredicho (al menos en lo que respecta a la depresión), impide que se tengan en cuenta otros tratamientos alternativos, que sí han demostrado su eficacia (a corto y a largo plazo) y que ponen el acento, no en un supuesto desequilibrio neuroquímico, sino en los aspectos psicológicos y ambientales asociados al trastorno mental. Tal es el caso de la intervención psicológica cognitivo-conductual para la depresión, que ha demostrado ser eficaz para la reducción de la sintomatología depresiva, pero que también presenta otras indudables ventajas frente al tratamiento farmacológico, como son el mantenimiento en el tiempo de los cambios terapéuticos, la disminución de la probabilidad de recaídas futuras y la ausencia de efectos secundarios (DeRubeis et al., 2005, Hollon et al., 2005). La implementación de tratamientos psicológicos para los pacientes con depresión supone, además, un importante ahorro económico respecto al gasto farmacéutico que genera el uso de antidepresivos.

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Ser padre reduce el riesgo de muerte

Según un estudio realizado por científicos del Instituto Karolinska, en Suecia, y publicado en el Journal of Epidemiology & Community Health, a partir de los 60 años, el hecho de haber sido padre incrementa la esperanza de vida en 2 años, al compararlo con personas que no han tenido descendencia.

La muestra utilizada para esta investigación fue muy amplia. El equipo de investigación analizó la esperanza de vida de 704.481 hombres y 725.290 mujeres de 60 años en adelante, nacidos entre 1911 y 1925, que viviesen en Suecia. También se recogieron datos como el estado civil de las personas, número de hijos y sexo de los mismos.

Al tratarse de un trabajo observacional no podemos sacar conclusiones sobre la causa y efecto de estas conexiones. No obstante, como refieren los autores, “los resultados apuntan que esa conexión es mayor cuando los padres envejecen, en consonancia con otros artículos que sugieren que la gente sin hijos se enfrenta a más carencias en el apoyo hacia el final de su vida”.

Menor riesgo de mortalidad

Los autores calcularon el riesgo de mortalidad de forma específica para cada franja de edad y controlaron dicho valor, año tras año, tanto en las personas que tenían al menos un hijo como en las que no. Obviamente, ese riesgo crecía a medida que aumentaba la edad de los sujetos, independientemente de que fuesen padres o no.

No obstante, tras tomar en cuenta otros factores como el nivel de educación de los sujetos, los científicos detectaron que el riesgo de muerte era menor en aquellas personas que tenían al menos un hijo. Por ejemplo, el riesgo para un hombre de 80 años con al menos un hijo era del 7,4%, comparado con el 8,3% de un hombre de la misma edad, sin hijos.

La protección del matrimonio

También se encontró esa conexión entre aquellos sujetos que estaban casados y los que no, aunque parecía ser mayor en las personas solteras, especialmente entre los hombres. La diferencia en el riesgo de muerte era del 1,2% para los hombres solteros y del 0,6% para los casados.

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Depresión y Riesgo Cardivascular

Según las conclusiones a las que se ha llegado en el 59 congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG),  los pacientes que sufren de sintomatología depresiva presentan entre 2 y 4 veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad cardiovascular y mortalidad tras un evento cardiaco isquémico agudo.

La relación entre depresión y enfermedad física podría considerarse bidireccional, en el sentido de que tener una enfermedad física puede generar sintomatología depresiva y el padecimiento de la depresión puede generar un empeoramiento del cuadro clínico físico.

La prevalencia de depresión en pacientes con cardiopatía isquémica se estima entre un 18-45 por ciento y su presencia empeora el pronóstico global.

Asimismo, en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) estable la prevalencia de depresión clínica se sitúa entre el 10 y el 42 por ciento. Por su parte, en el grupo de pacientes en estadio avanzado, la depresión alcanza el 35-70 por ciento.

Del mismo modo, según las conclusiones de dicho congreso, aproximadamente un tercio de los ancianos con procesos oncológicos experimenta una situación de alteración psicológica; un 20 por ciento de pacientes con insuficiencia renal presenta depresión; la artritis reumatoide eleva la incidencia de depresión en 1,75 veces; y más del 35 por ciento de pacientes con enfermedades neurodegenerativas tiene alguna alteración psiquiátrica que deteriora la calidad de vida y favorece la institucionalización.

Siguiendo en esta línea, la prevalencia de depresión es dos veces superior en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 y la ansiedad se presenta hasta en el 40 por ciento de estos pacientes. En este caso la SEGG ha avisado de que la presencia de depresión y ansiedad en pacientes diabéticos empeora el pronóstico, incrementa el riesgo de abandono de tratamientos, disminuye la calidad de vida e incrementa la mortalidad.

“La depresión puede presentarse de forma aislada como enfermedad única. Sin embargo, en el paciente geriátrico suele aparecer asociada a otros problemas clínicos o siendo consecuencia directa de ellos. La depresión es más frecuente en pacientes con múltiples enfermedades orgánicas. De hecho, se estima que cerca del 25 por ciento de los pacientes con dos o más entidades clínicas presenta depresión”.

Guía de salud mental para familiares de pacientes en crisis

La Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) ha publicado recientemente la guía de salud mental que lleva por título “Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis”. Esta guía pretende dar respuesta a algunas de las preguntas que pueden suscitar los problemas de salud mental, tales como las reacciones, el apoyo necesario y el comportamiento que deben seguir las personas que están alrededor del enfermo en salud mental.

Tal y como señala FEAFES, la guía sirve como herramienta tanto a familiares, allegados y personas con experiencia propia para responder a las necesidades “de una manera colectiva, alejada de los individualismos y poniendo el foco en recursos como los pactos de cuidado, los grupos de apoyo mutuo o el acompañamiento”. A lo largo del texto se describen una serie de recomendaciones de actuación ante la presencia de síntomas, como, por ejemplo, delirios, alucinaciones, episodios maníacos, depresión, autolesiones y agresividad, así como orientaciones a la hora de comunicarse tanto con la persona como con su entorno.

Si quieres acceder a la guía puede hacerlo a través del siguiente link.

«Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis»

Importancia de la Dieta en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

La dieta mediterránea sería un factor protector del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), es decir, comer sano disminuye la probabilidad de desarrollar un TDAH.

Una vez más se constata la expresión de «Somos lo que comemos».

Según un reciente estudio publicado en la revista Pediatrics, dirigido por María Izquierdo Pulido, profesora de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona, y José Ángel Alda, jefe de sección en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Sant Joan de Déu de Barcelona, la dieta mediterránea sería un factor protector del trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), es decir, comer sano disminuye la probabilidad de desarrollar un TDAH.

El TDAH es un cuadro de origen neurobiológico que afecta a cerca del 3,4 % de niños y adolescentes en todo el mundo. Es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes en la primera infancia y adolescencia, y sus consecuencias se pueden alargar hasta la edad adulta. Los síntomas principales son la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención. Actualmente, la intervención más eficaz para los afectados de TDAH combina el tratamiento psicológico, el farmacológico y la intervención psicopedagógica.

Los mecanismos que vinculan una dieta de baja calidad y el TDAH aún son desconocidos. Estudios científicos previos han relacionado algunos patrones dietéticos (consumo de alimentos procesados, bajo consumo de frutas y verduras) con el diagnóstico de TDAH. Por otra parte, se sabe que un patrón alimentario desequilibrado puede conducir a deficiencias en nutrientes esenciales (hierro, zinc, magnesio, ácidos grasos omega-3, etc.) para el desarrollo cognitivo y físico, y que también parecen tener un papel esencial en la etiología del TDAH.

Si bien es cierto que esta nueva investigación no establece una relación causa-efecto entre patrones alimentarios y TDAH (es decir, qué es antes, el TDAH o los patrones alimentarios inadecuados), puede contribuir a tomar en consideración unas pautas alimentarias que contribuyan a los tratamientos tradicionales.

No se sabe si estos niños tienen TDAH por una alimentación inadecuada o si es el trastorno lo que les lleva a comer un exceso de grasas y azúcares para equilibrar sus rasgos de impulsividad o angustia emocional. Pudiere ser que un aspecto retroalimenta al otro, en el sentido de que la impulsividad de los TDAH pudiera generar que se alimenten de una forma inadecuada y eso pudiera empeorar los síntomas.

Lo que sí está demostrado es que una dieta saludable, como lo es la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras y grasas saludables, aporta los nutrientes necesarios, en proporciones correctas, para alcanzar un crecimiento y un desarrollo óptimos en la infancia, momento en que el cuerpo presenta las máximas exigencias nutricionales.

Los autores del trabajo consideran que es necesario realizar más estudios para determinar si un cambio de hábitos dietéticos hacia una dieta saludable, como es la dieta mediterránea, puede ser útil para revertir o mejorar los síntomas del TDAH.

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Psicología de la Salud. La importancia de nuestro Estilo de Vida en la salud

Psicología de la Salud: Salud y comportamiento

El comportamiento de las personas (su estilo de vida) es un factor determinante de la salud y la enfermedad. Cada vez se investiga más acerca de cómo el estilo de vida de la persona influye en su salud.

Practicar un estilo de vida saludable implica, entre otras cosas:

  • Tener una buena higiene del sueño y descansar correctamente (lo que incluye también el ocio y tiempo libre).
  • Tener una adecuada alimentación, es decir, qué se come, pero también cómo se come.
  • Mantener un Índice de Masa Corporal adecuado (que viene de la relación entre el peso, talla y edad).
  • Evitar el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas.
  • Practicar ejercicio físico regular.
  • Manejar de forma adecuada el estrés.

Las campañas de prevención y promoción de la salud que se llevan acabo en la actualidad tiene como objetivos principales: cambiar los hábitos poco saludables y prevenir el desarrollo de hábitos de salud inadecuados.

En un reciente estudio realizado por el grupo de investigación en Cáncer Colorrectal del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), liderado por Víctor Moreno, y vinculado al Instituto Catalán de Oncología (ICO), la Universidad de Barcelona (UB) y el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBEResp), se constata que el estilo de vida es más importante que la genética para determinar el riesgo de cáncer de colorrectal.

Este equipo de investigadores ha desarrollado el primer modelo de predicción del riesgo de cáncer de colon y recto basado en datos de España que combina información genética con estilos de vida.

Su trabajo, publicado por la revista Scientific Reports, destaca la importancia de mejorar el estilo de vida para disminuir el riesgo de cáncer de colon y propone utilizar información genética, combinada con el estilo de vida, para subdividir la población en diferentes grupos según el riesgo de cáncer de colon y así afinar el método de detección precoz (cribado) actual.

Los datos de este estudio multicéntrico, que contó con 10.106 participantes, ha permitido concluir que el estilo de vida determina más el riesgo de cáncer que la genética. Han calculado que el cambio de un sólo factor de riesgo en el estilo de vida (por ejemplo, tener un peso saludable), podría compensar hasta en 4 puntos la predisposición genética (tener alelos de riesgo).

Como así señala Gemma Ibáñez, digestóloga y primera autora del estudio, «Esto es importante teniendo en cuenta que el estilo de vida, a diferencia de los rasgos genéticos, es algo modificable, mientras que la susceptibilidad genética la heredamos de nuestros padres».

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Intervención Psicológica en Atención Primaria

En un reciente informe de la Fundación Española para la promoción y el desarrollo científico y profesional de la Psicología (PSICOFUNDACIÓN) se concluye que los pacientes que reciben intervención psicológica en Atención Primaria se recuperan de sus síntomas cuatro veces más que los que reciben el tratamiento habitual.

Los resultados preliminares del ensayo clínico PsicAP (Psicología en Atención Primaria), cuyo objetivo era el de comparar el tratamiento psicológico frente al habitual de Atención Primaria en el abordaje de los trastornos mentales comunes o alteraciones emocionales, como la ansiedad, estrés, depresión y somatizaciones, demuestran claramente la eficacia del tratamiento psicológico sobre el tratamiento habitual.

De los 323 pacientes que han concluido el tratamiento, las diferencias entre tratamientos muestran los siguientes datos:

  • Reducción de síntomas: para los trastornos de ansiedad, la intervención psicológica es tres veces más eficaz que el tratamiento habitual. En el caso de la depresión, la eficacia es cuatro veces mayor.
  • Recuperación de los casos: para los trastornos de ansiedad y depresión, con el tratamiento psicológico se consigue recuperar en torno a un 70% de los pacientes (67% en casos de ansiedad y 72% en caso de depresión), 3 veces más que con el tratamiento habitual de Atención Primaria (27,4% y 24,2%, respectivamente).
  • El tratamiento psicológico ha conseguido la disminución del consumo de psicofármacos y la hiperfrecuentación a las consultas de Atención Primaria.

    En España, más de dos tercios de las personas con problemas emocionales, de estrés, ansiedad, depresión o somatizaciones acuden a su Centro de Salud de Atención Primaria, donde el 49,2% de los pacientes presenta síntomas compatibles con el diagnóstico de un trastorno de este tipo. El médico de familia sufre un exceso de demanda, en parte por la hiperfrecuentación de los pacientes con problemas emocionales (19 veces más visitas que las personas sin este tipo de problemas), lo que le lleva a no poder dedicar a sus pacientes más de 5 minutos de consulta, así como a prescribir en exceso psicofármacos, que reducen temporalmente los síntomas de ansiedad, hiperactivación fisiológica, insomnio, depresión o dolor, pero no resuelven a la larga los problemas de base, derivados del estrés psicosocial, que requieren información y entrenamiento psicológico en habilidades de manejo de las emociones.

 

 

En base a la evidencia científica y al nuevo Programa Integral de Salud Mental de Andalucía, los psicólogos de Algeciras acudirán a los centros de atención primaria a realizar intervenciones psicológicas en grupo.